Otra estancia sería la realizada en el hotel Don Juan el pasado mes de Marzo de 2013; se ubica en la localidad de Navalvillar de Pela en Badajoz, concretamente en el kilómetro
139 de la carretera nacional 430; me
alojé en este establecimiento como consecuencia de un servicio de formación que realicé en
una central de energía solar ubicada en esta
zona. Dicha nacional, a la que se puede llegar tomando salida Trujillo desde la
nacional V (Madrid-Badajoz), une Badajoz con Játiva (Valencia) y cruza ciudades como Mérida, Ciudad Real o Albacete. Por los datos aportados, podría parecer el
típico enclave de carretera, si bien en cuanto se ve su aspecto interno / externo vemos que no es así.
El acceso se encuentra no en la misma
nacional, sino en la primera salida a la derecha en sentido Mérida nada más
rebasar el hotel. El establecimiento consiste en una parcela individual en construcción moderna, de 2 plantas,
ubicándose el aparcamiento
delimitando el perímetro de la misma; el espacio es amplío, gratuito y cubierto.
La entrada se realiza por una pequeña puerta, entrando en el hall principal, amplío y ocupando
prácticamente la mitad del espacio de la planta baja, en el que se distinguen 3 grandes zonas, recepción, barra y cafetería.
El formato de la zona de barra y cafetería es tradicional, al uso de muchos
bares castellanos, si bien destacaría que su disposición resulta adecuada para
una separación funcional de ambas zonas. Separada de esta amplía sala de
entrada está el restaurante, mesón, que ofrece muchos de los típicos
productos de esta comunidad extremeña.
Para el acceso a las habitaciones de la
segunda planta no se dispone de ascensor, por lo que subiendo un tramo de
escaleras, espacioso, nos encontramos con un pasillo donde aparecen las
habitaciones a ambos lados del mismo; este pasillo presenta el habitual formato
que ofrecen los hoteles de carretera. Las habitaciones
son amplías y con mobiliario
moderno, con 2 espacios, dormitorio y baño. El baño, pequeño, es limpio y con
instrumental moderno y operativo; el dormitorio es amplio, con aceptable
escritorio y notable terraza; esta
terraza se separa por tabiques de las de habitaciones contiguas resultando un
espacio de disfrute complementario.
La estancia
puede resultar muy agradable si se
dispone de tiempo, pues pese a ubicarse el hotel en una zona de “nada” (el
pueblo Navalvillar de Pela está prácticamente abandonado), podemos conocer algunos de los más bonitos y
costumbristas pueblos de esta zona extremeña. Así, tenemos a Guadalupe (famoso monasterio, a 50 km),
Mérida (ruinas romanas, a 85 km), ….
Por ejemplo, del alojamiento de 2 días que hice yo, la primera noche fue de
viaje si bien la segunda utilice la tarde para conocer Guadalupe y comprar
multitud de productos gastronómicos relacionados con la tradición extremeña.
Por otro lado, resulta sobresaliente la
calidad de todos los servicios que ofrece la cafetería y el restaurante; destacaría en este punto el desayuno que se nos ofrece, típicamente
incluido en la tarifa de habitación (40-45€/noche),
típico extremeño con tostada y
diferentes acompañamientos (aceite, jamón, sobrasada,…).
El hotel Don Juan resulta perfecto para establecerlo
como lugar de descanso y poder realizar diferentes rutas diarias por los más
conocidos enclaves extremeños, combinando el disfrute de viaje en coche
(espacios naturales) con rutas a pie (espacios monumentales). 
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